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Constelaciones Familiares:
Dinámicas ocultas |
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Toda enfermedad
refleja el trastorno de un orden. Cada vez que excluimos
algo de la conciencia
perdemos el equilibrio de las fuerzas del alma porque
incurrimos en una carencia. El síntoma denuncia una falta,
tiene un propósito y sentido e instaura un nuevo
equilibrio.
Bert Hellinger, uno de los terapeutas
más originales y creativos del mundo actual, investigó en
su trabajo con "constelaciones familiares" las
dinámicas que conducen a enfermedades graves e
implicaciones trágicas en la familia y la red
familiar de una generación a la siguiente.
Estas dinámicas son inconscientes: |
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El deseo de un hijo que quiere seguir
a algún miembro muerto de la familia (hermano,
padre, madre).
En este caso la enfermedad puede estar diciendo: "Te
sigo" a
la muerte, a la enfermedad, o a tu destino.
-
Cuando un hijo percibe que alguno de sus padres quiere
marcharse o morir. En este caso la enfermedad puede estar
diciendo: "Prefiero morir yo antes que tú" o "Prefiero
marcharme yo antes que tu".
-
La expiación de una culpa
personal o no. A veces se concibe como culpa aquello
que se sustrae a toda influencia
humana, como un hijo cuya madre muere al darle la vida.
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También
existe la responsabilidad personal para con otra persona
cuando alguien hizo algo grave. Frecuentemente se pretende
reparar dañándose
a sí mismo.
Detrás de estas dinámicas hay un profundo sentimiento
de amor y
lealtad que vincula el alma de la persona a su familia de origen. Pero este amor
es ciego, tiene la creencia que a través del propio sufrimiento y muerte
redime mágicamente a otros miembros del sistema. Estas metas de amor infantil
siguen existiendo en el adulto. La enfermedad le da a la persona la sensación
de pertenencia, una sensación infantil de ser acogido en familia. También
lleva implícito la arrogancia que con mi enfermedad o muerte podría
cambiar los destinos de otras personas, el amor en la familia tanto enferma
como sana.
Muchas enfermedades tienen su origen en movimientos interrumpidos hacia los padres.
Hacer consciente donde se interrumpió este amor y sacar a la luz este
amor ciego posibilita que se libere encontrando otra solución. |
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LOS ORDENES DEL AMOR ENTRE PADRES E HIJOS |
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Lo primero que
los padres dan a los hijos es la vida. Con este acto
de tan profunda realización le dan
todo lo que tienen. No pueden ni agregar ni restar nada.
En esta consumación del amor el padre y la madre
lo dan todo. Que el hijo tome la vida tal como los padres
se la dan sin omitir ni querer eliminar nada es un orden
del amor.
El hijo es sus padres y si asiente a sus padres tal cual
como son asiente a la vida que viene de lejos y a través
de ellos. Este tomar le permite sintonizar con la vida
y llevar adelante su desarrollo con todas sus potencialidades
traspasando a sus propios hijos luego lo que tomo.
En cambio quien dice tal cual como son mis padres no
los quiero, sustituye el tomar por el exigir y el reproche,
el resultado es que los hijos se sienten vacíos
e inactivos y no pueden estar en paz consigo mismo. El
tomar al padre y a la madre es un proceso curativo. Cuando
uno de los padres queda excluído el hijo sólo
está a medias, nota la falta y es la base de la
depresión.
Los hijos que piensan que tomando a sus padres en su
totalidad asimilarían lo negativo de ellos pierden sin embargo
lo bueno de ellos y no pueden encontrar su propia identidad
quedando unidos en el reproche infantil. Del miedo a hacerse
como los padres resulta que el hijo esta constantemente
mirándolos. El desprenderse de los padres y crear
lo propio requiere del finalizar con el reclamo del "me
han dado demasiado poco, o aun me deben o lo que me dieron
y en la forma que me lo dieron ha sido equivocado".
De esta manera los hijos quedan íntimamente ligados
a los padres pero de un modo patológico. Ni el hijo
tiene a los padres, ni los padres tienen al hijo. Tiene
a los padres delante de sí y el hijo no puede avanzar.
En cambio si los toma los tiene detrás toma su fuerza
y puede avanzar y emprender su camino. La despedida se
logra en cuanto tomo todo lo que me dieron y reconozco
a mis padres con sus posibilidades y sus límites. |
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ENFERMEDADES CRÓNICAS Y SÍNTOMAS
CON CONSTELACIONES |
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Este novedoso
enfoque en psicoterapia, fenomenológico
y sistémico, nos muestra que en muchas enfermedades
existe un mensaje de amor e intentos de llegar a un equilibrio
en la familia.
Al hacer la constelación familiar se genera un movimiento
sanador, que al develar la dinámica oculta, la felicidad
secreta de la enfermedad pierde su sentido encauzándolo
hacia la vida y la salud.
Este método terapéutico es complementario
de la intervención médica, lo que trabaja
es otra realidad que emerge a la luz. En la familia enfermamos
no porque sus integrantes sean malos, sino porque en las
familias actúan destinos que implican, influyen
y afectan a todos sus miembros. El amor en la familia
tanto enferma como sana.
También ahí, donde nosotros nos desviamos
de un orden, orden del amor, nos vuelve o nos guía
de regreso una enfermedad, teniendo un sentido que nuestra
mente no entiende pero que el alma necesita. Sanamos en
familia porque una vez que descubrimos el mismo amor que
llevó a la enfermedad, este se une al conocimiento
para buscar otra solución.
Los dolores de cabeza expresan amor contenido y dejándolo
fluir hacia donde tiene que ir es camino de solución.
Los dolores de espalda están evitando una inclinación
profunda ante alguien o algo en la familia. Esta inclinación
significa honrar a alguien y es un movimiento físico,
que unido con una inclinación interior, es muy
liberador.
Cuando un hijo ve que su padre se quiere morir, el hijo
dice “yo lo haré en tu lugar” por amor
hacia su padre. Detrás de muchas adicciones hay
un intento de querer ir hacia la muerte. La dinámica
oculta en la familia detrás de la adicción
es que la madre le dice al hijo “toma solo de mí.
Aquello que viene de tu padre y de su familia no vale nada,
no desees tomarlo”.
Entonces el hijo se venga de la madre tomando tanto que
le perjudica, es a la vez la venganza y la expiación
por no poder tomar del padre. En cuanto esta persona con
la mirada en la madre le da un lugar al padre y toma de él
puede dejar la adicción. Esto vale tanto para el
alcohol, las drogas y la bulimia. La adicción
se desarrolla frecuentemente cuando la madre impide el
acceso
al padre.
Detrás de enfermedades de cáncer en mujeres
las constelaciones han mostrado a menudo que existe un
rechazo a la madre y que en algunos casos es generacional.
En el caso de enfermos de asma el trabajo mostró que
no pueden darse como niños. Dejando espacio al amor
hacia la mamá o el papá pueden exhalar y
todo peso queda atrás. En la depresión crónica
si se logra integrar al progenitor excluido, el nivel emocional
básico se eleva.
Todas estas son observaciones que surgen del
trabajo terapéutico
con constelaciones familiares, no hay una constelación
igual a la otra, por lo que no se puede generalizar.
“Entero,
sano en su totalidad solamente se puede sentir uno que
ha tomado en su corazón a todos a quienes pertenece.
Que puede mirar a cada uno a que pertenece a los ojos y
puede decir “lo tomo de ti” también
a ese precio y me lo guardo como algo especial. Y quien
ha tomado de esta manera y está en sintonía
con lo que ha recibido, con lo fácil y con lo difícil
y quien está en sintonía con aquello que
no ha podido recibir tiene todo lo que necesita. Nadie
puede pasar de largo de los padres y sea cual fuere el
precio solamente los pueden tomar como son y con todo lo
que les pertenece. Y a quien no le es demasiado alto el
precio puede apoyarse en sus padres, puede dejarse penetrar
por sus fuerzas quizás también aunque no
los conozca. |
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EVITAR EL DOLOR PROVOCA MUCHO SUFRIMIENTO |
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El dolor es un sentimiento que es
corto y fuerte, es simple y no requiere de largas explicaciones.
Cuando contactamos
con él nos da fuerza y lleva a la acción.
Evitar el dolor nos saca fuerzas, consume mucha energía
al servicio de la resistencia y deviene en un estado
de sufrimiento que puede prolongarse toda la vida.
Tenemos la ilusión que aquello que eludimos
no existe o no tiene implicaciones graves.
Hellinger ha observado en la clínica que muchas
enfermedades graves están al servicio de una
expiación.
La mayor parte del sufrimiento humano consiste en la resistencia
autoejercida contra las circunstancias manifestadas.
Esta resistencia también la expresamos a través
de sentimientos secundarios tales como la rabia, los
reproches, la venganza entre otros.
Estos sentimientos son dramáticos y duran mucho
tiempo. Sirven para justificar el problema y que nada cambie.
Son sentimientos autocompasivos y pretenden comunicar a
los otros que uno mismo no puede actuar. Tienen connotaciones
manipulativas “pretendo que el otro haga algo por
mí”.
En una separación, la ira frecuentemente sustituye
el dolor. Estos sentimientos se viven con ojos cerrados
siempre en relación a imágenes interiores
que nos mantienen ligados al pasado.
Hay un hilo invisible que vincula un sufrimiento
actual con un profundo dolor no reconocido. En las sesiones
de Terapia de Regresión reactivamos la memoria dormida
hasta llegar al punto del dolor, lo confrontamos y liberamos
la emoción y el sufrimiento cesa.
Asentir a la realidad tal como es produce integración
e impulso de vida.
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Qieres más informaciónes
sobre Constelaciones Familiares? |
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Marcel Eschbach Terapeuta
de Constelaciones Familiares |
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BERT HELLINGER |
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Bert Hellinger,
nació en Alemania
en 1925, estudió Filosofía, Teología
y Pedagogía. Durante 16 años trabajó como
misionero de una orden católica en Sudáfrica.
Más tarde se hizo psicoanalista y a través
de la Dinámica de Grupo, la Terapia Primaria, el
Análisis Transaccional y diversos métodos
de Hipnoterapia llegó a desarrollar su propia terapia
sistémica y familiar. Su método de configurar Constelaciones
Familiares enfocado directamente hacia la solución,
le valió el Bert Hellinger reconocimiento
como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico
actual, tanto en el ámbito germano-parlante, como
también en el resto de Europa y Estados Unidos,
donde fue invitado repetidas veces a presentar su novedoso
abordaje.
Este enfoque se centra en el sistema familiar en conjunto, que denomina red familiar. A
esta red familiar pertenecen: |
- los hijos y sus hermanos,
- los padres y sus hermanos,
- los abuelos de ambas partes,
- a veces, alguno de los
bisabuelos,
- y todos aquellos que hicieron sitio para
otros en el sistema, por ejemplo, un primer marido
o una primera
mujer.
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En este trabajo terapéutico, los problemas cotidianos
no tienen importancia. Muchos comportamientos actuales
de una persona no son explicables desde su situación
actual, sino que se remontan a distintos sucesos en
su familia de origen, es decir a vivencias
de sus padres o
antepasados más lejanos. Hellinger ha descubierto
en muchos años de trabajo terapéutico,
las leyes según las cuales se desarrollan identificaciones
e implicaciones trágicas entre los miembros
de una familia, leyes que define como Ordenes del Amor.
Un amor interrumpido o un movimiento frustrado hacia
uno de los padres puede desequilibrar a todo un sistema
familiar;
también cuando hubo un miembro de la familia que
murió tempranamente, o cuando alguien fue excluido
de la familia o se le negó la pertenencia a
la misma. Frecuentemente las consecuencias de estos
sucesos
aparecen
en generaciones posteriores causando trastornos e incluso
enfermedades en una persona.
Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares
inconscientes a los que una persona que consulta se
halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes
del Amor
encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar
una imagen de solución, que libera fuerzas curativas
que raras veces se experimentan en psicoterapia con
semejante intensidad.
Este trabajo terapéutico no requiere la presencia
de toda la familia. Se trata de una terapia
individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados.
Una persona que quiera configurar una constelación
en relación a una cuestión determinada, primeramente
refiere su intención.
A continuación elige entre los presentes representantes
para aquellas personas que integran su sistema familiar
actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma.
Luego las posiciona según su imagen interior en
un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso
se realiza de una manera centrada y silenciosa. A continuación
la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes
por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones
concretas. En este caso lo único importante es la percepción
que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata
de representar un papel ni de reinterpretar una situación.
Esta percepción y el conocimiento profundo de las
dinámicas del sistema guían al terapeuta.
A través de varios pasos intermedios, como el uso
de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta
forma una imagen de solución en la que todos
reciben el lugar correspondiente.
Se eliminan así los desórdenes e implicaciones
sistémicas. La necesidad de vinculación y
pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden
dentro del sistema son los factores claves. A veces la
persona interesada se integra en el proceso de solución,
a veces sólo se queda observando. Este trabajo alcanza
las profundidades del alma y requiere la cooperación
atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite
que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo
en evidencia así el poder del amor y las fuerzas
que gobiernan los vínculos en la familia.
Estos talleres están dirigidos a aquellas
personas interesadas en trabajar con asuntos
problemáticos
de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas
que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido
repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar
los hechos
irremediables de su historia familiar.
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