¿Qué es
la psicología Transpersonal?
Fue un psiquiatra checo emigrado en E.E.U.U, “Stanislav
Grof”, quien impulso y dio nombre a este movimiento
psicológico cuyos postulados compartían ya muchos
otros estudiosos de la psique.
A finales de los sesenta - ha escrito el mismo Grof- conocí a
un pequeño grupo de profesionales entre los que figuraban,
Abraham Maslow, Anthony Sutich y James Fadiman, quienes compartían
mi criterio de que había llegado el momento de lanzar un
nuevo conocimiento psicológico centrado en el estudio de
la conciencia y que reconociera el significado de las dimensiones
espirituales de la psique.
Después de varias reuniones destinadas a clarificar estos
nuevos conceptos, decidimos denominar esta nueva orientación
como “Psicología Transpersonal”.
Al poco tiempo lanzaron el “Journal of Transpersonal Psichology
y fundamos la “Asociación de Psicología
Transpersonal”.
Aunque materializada en una asociación, la psicología
transpersonal era entonces una búsqueda, más que
una disciplina totalmente articulada.
Pero año tras año, se fue viendo como al grupo inicial
nuevos científicos, que en uno u otro aspecto, habían
hecho ya aportaciones en esa forma transpersonal de concebir la
conciencia.
Fueron nombres tan prestigiosos como Fritoj Capra, Rupert
Sheldrake, Algu creen, Joseph Campbell, Stanley Krippna, Charles
Tart, Frances Vaughan, Ken Wilber, Michael Murphy y Richard Price,
entre otros.
Finalmente ya en 1978, Grof, junto a Murphy y Price, fundaron la
Asociación Transpersonal Internacional. Con esta última
asociación, la psicología transpersonal, ya integrada
en un cuerpo de doctrina con principios básicos, paso a
ser objeto de amplia divulgación.
Literalmente “Transpersonal” significa mas allá de
lo personal. Esta nueva psicología, por tanto estudia el
desarrollo humano mas allá del ego, o sea, del yo personal.
Para comprender la Psicología Transpersonal se
requiere, ante todo, concebir de otra manera la conciencia. Por
que para la psicología transpersonal la conciencia no es,
como nos han explicado, un producto del cerebro humano, la conciencia
no es algo que existe fuera de nosotros, algo independiente a nuestras
vidas personales y que no se encuentra ligado a la materia, algo
en definitiva ajeno a nuestros sentidos físicos, aunque
se haya no obstante, mediatizada por ellos en nuestra percepción
cotidiana de la vida.
Por lo tanto la psicología transpersonal ayuda a que nuestra
vida no este exclusivamente determinada por nuestros estímulos
ambientales inmediatos que hemos recibido desde el momento del
nacimiento, sino que se haya modelada por influencias culturales,
espirituales que transcienden el horizonte que nos ofrecen los
sentidos físicos.
La Psicología transpersonal, por lo tanto
nos invita a la conquista de lo transcendente.
Ken Wilber aconseja: “Para aquellos que han madurado hasta
tener un ego responsable y estable, la próxima fase de crecimiento
es el comienzo de lo transpersonal, el nivel de la intuición
psíquica, el despertar de un sentido de la conciencia que
es, de alguna manera, algo mas que simplemente la mente y el cuerpo”.
El concepto terapéutico en consecuencia adquiere otro sentido
puesto que la psicología transpersonal exige que no solo
se satisfagan las necesidades del cuerpo y de la mente, sino también
deben ser consideradas necesidades normales de autorrealización,
a fin de que la salud sea optima.
Diferencia entre algunos supuestos de la psicología tradicional
y la psicología Transpersonal:
Primer supuesto
“ Es vital un sentido de la personalidad y de la identidad y su pérdida
es patológica”
Aunque algunos casos de alteración de la identidad pueden
ser patológicas, las psicología transpersonal ve
aquí el posible signo de un planteamiento necesario para
la maduración espiritual. Mientras que una persona siga
aceptando una identidad superficial, la producida por la educación
y la cultura, es imposible que dirija su atención hacia
el si mismo profundo.
Segundo Supuesto
“ Una personalidad sana es la que permite un buen ajuste del individuo
a su cultura”
Según las psicologías transpersonales esto no siempre
es cierto, pues el hecho de que una cultura especifica tenga unos
valores que consideran correctos, esto no significa que sean los
mas positivos o recomendables.
Los valores de la cultura nazi, por ejemplo, no eran los mas “ejemplares” y
una personalidad sana difícilmente seria la que se adaptara
a estos valores.
Tercer supuesto
“ Nuestras creencias y experiencias psicológicas nos afectan solo
a nosotros, no al mundo “real” salvo cuando se expresan en actividades
motoras”
Las psicologías transpersonales dan mucho mas valor al pensamiento
que las tradicionales, es decir, no valora tanto la acción
en si, como el hecho de que toda acción o sentimiento comienza
con un pensamiento y es este el que debe ser controlado.
El mundo se interpreta según nuestros pensamientos, todo
depende de nuestros pensamientos. Lo invisible determina lo visible.
Cuando interaccionamos con los demás, vemos claro este fenómeno.
Siempre al inicio de una relación y aun sin conocer en profundidad
a la persona que tenemos enfrente sentimos de alguna manera que
esa persona “me inspira confianza”. Aún sin
existir el lenguaje verbal, intuimos algo. Según lo que
la otra persona este pensando sobre nosotros y por supuesto expresándolo
a través del lenguaje no verbal, podemos recibir una mejor
o peor impresión.
Cuarto supuesto
“ Los estados afectivos negativos son una carga inevitable del ser humano”
En la psicología transpersonal los estados afectivos negativos
no solo son evitables, sino que lo que se pretende es eliminarlos
por completo.
El esfuerzo esta enfocado en potenciar los valores, pensamientos
y sentimientos positivos para que los negativos vayan desapareciendo
poco a poco.
Quinto supuesto
“ A ninguna persona normal le gusta sufrir”
Las psicologías transpersonales afirman que estamos apegados
al sufrimiento, por una parte al sufrimiento que conlleva al hecho
de de estar apegado al placer y por otra el mismo apego a sufrir,
que es algo que muchas personas que profundizan en si mismos exponen
que es muy difícil de abandonar.
Para hacerlo se necesita una constante autoobservación,
honestidad y ganas de cambiar.
Bibliografía:
Martha Davis, Matthew Mackay. Técnicas de autocontrol emocional.
1982.
Martínez Roca
Sánchez Rivera Peiroz, J.M. El hombre integral y la psicología
humanística.
Charles Tart. Psicologías Transpersonales
Walsh Roger. Mas allá del ego. 1989. Ed kairos. Barcelona
Más allá del materialismo espiritual. Chogyam Trungpa.
Editorial Estaciones.
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